Alrededor de algo que nos piensa: alrededor.
El paisaje como fenómeno estético

GALERÍA SALA ROSA
agosto 2011 - mayo 2012


El paisaje se refleja, se humaniza, se piensa en mí. Yo lo objetivo y lo plasmo en el lienzo (…) Quizá sólo digo tonterías, pero me parece que yo sería la conciencia subjetiva de este paisaje y mi lienzo, la conciencia objetiva.
Paul Cézanne

Muestra del trabajo de nueve artistas contemporáneos que, desde diversas aproximaciones, han incorporado a su práctica un singular interés por reflexionar y experimentar en torno a las posibilidades del paisaje. Éste, en tanto noción estética cuya génesis se sitúa en la Edad Moderna, no ha cesado de significar un territorio fértil para las artes plásticas conjuntamente con otros campos de expresión y conocimiento como la filosofía, la literatura, el cine, entre varios. Debido a ello, abordar dicho fenómeno en la actualidad conlleva un sinnúmero de implicaciones históricas, estilísticas e intelectuales que, desde el siglo dieciséis, han nutrido, transformado y desestabilizado los límites formales y conceptuales de esa vivencia sensorial, composición mental y enigma existencial que englobamos bajo el término de paisaje.

Los artistas que integran esta muestra y los trabajos aquí reunidos representan, sin duda, valiosos ensayos plásticos y visuales en torno a la esencia del paisaje. ¿Cómo se ha transformado la concepción del mismo a través de los siglos? ¿Qué nuevos factores o elementos han influenciado nuestro imaginario respecto a lo que entendemos como paisaje? ¿Qué papel juega en ello el desarrollo tecnológico, los cada vez más presentes dispositivos de mediación, el proceso de expansión del ámbito urbano y la paulatina extinción de lo rural? Más allá de las múltiples y posibles respuestas a estas y muchas otras interrogantes aquello que se nos presenta como una indiscutible certeza es la vigencia del paisaje en la práctica artística contemporánea. Éste representa un reto mayúsculo y un inmejorable escenario para, como diría Cézanne hace poco ya más de un siglo, pensarnos, vernos y reflejarnos de manera particularmente objetiva a través de nuestra inmanente subjetividad.