Diego Rivera. Academia y vanguardia

SALA DE USOS MÚLTIPLES
septiembre 2012 - mayo 2013

En la antigua galería de pintura europea se exhibío una pequeña joya resguardada por las colecciones de la Academia: un ejercicio de retrato femenino firmado por Diego Rivera.

Aunque indudablemente su nombre remite al nacimiento, desarrollo y clímax del movimiento muralista mexicano, la figura de Rivera no puede desligarse de sus orígenes en San Carlos. Al igual que sus más ilustres antecesores en la institución, y acaso sin proponérselo, Diego Rivera cumplió todo el ciclo que la Academia procuraba para la formación de sus artistas: el aprendizaje riguroso de los fundamentos del oficio en el aula, el viaje a Europa, la experimentación y la búsqueda de un estilo propio y, finalmente el regreso a la escuela para transformar las artes del país, más allá de la obra individual, desde la docencia.

El retrato de Rivera, acompañado por otros dos de autores académicos menores, ofrece al público una oportunidad inigualable para redescubrir en la raíz de sus obras maestras esta doble naturaleza: la impronta clásica que la Academia dejó de forma indeleble en su espíritu y la genialidad transgresora que le permitió superar su formación y convertirse en un maestro de la pintura universal.