Historia de la Academia de San Carlos
La fachada marrón de la Academia de San Carlos destaca en la perspectiva de la calle de Moneda. De estilo renacentista italiano, tiene seis medallones en la fachada con los rostros de Jerónimo Antonio Gil, Carlos III, José Bernardo Couto (benefactor de la academia), así como de Manuel Tolsá, Miguel Ángel y Rafael.
Al entrar al edificio llaman la atención los vaciados en yeso de varias esculturas griegas y romanas, pero la figura dominante del patio principal es la Victoria de Samotracia.
La historia de la Antigua Academia de San Carlos amerita recordar y honrar los espacios que esta ocupa. Desde su fundación en 1785 por Jerónimo Antonio Gil, nombrado tallador mayor de la Real Casa de Moneda de la Nueva España por Carlos III, Rey de España; uno de los propósitos era ser un centro dedicado a la enseñanza del arte, así como un escaparate de obras con salas, talleres y otros espacios adecuados para que tanto alumnos y profesores, así como los visitantes pudieran captar y gozar los secretos técnicos e imaginativos con que se creaba y extendía lo que era llamado el buen gusto académico de las artes plásticas.
En un inicio se abrieron dos salas de exhibición para mostrar el acervo de la Academia, una dedicada a la pintura y otra a la escultura. Sin embargo, el mayor enriquecimiento de las galerías pictóricas llegó con la reorganización de la Academia decretada en 1843 por Antonio López de Santa Anna. El esfuerzo floreció en un ambicioso proyecto arquitectónico diseñado entre 1858 y 1860 en el que fueron protagonistas tres profesores al servicio de la Academia: Javier Cavallari, Manuel Vilar y Pelegrín Clavé.
La colección de arte que a lo largo de dos siglos reunió la Academia, fue considerada en su momento la más importante de América.
Dada la importancia que dichas galerías y colecciones representan para el patrimonio universitario, desde ese entonces comenzaron a idearse varios proyectos para su recuperación. En 1999 comienza la restauración de las galerías, la cual finaliza en 2007, y en 2008 se decide continuar con la misión original de las galerías de exhibir piezas clave de la colección a estudiantes y visitantes. No obstante el propósito es el mismo, el contexto actual demanda nuevas propuestas para un recinto contemporáneo. Así, la Antigua Academia de San Carlos es un lugar histórico que tiende puentes entre pasado y presente, abre puertas para que los jóvenes creadores experimenten con absoluta libertad y se integren con personalidad propia en su tradición.